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¿Por qué los perros viven menos que la gente?
Pregunta: ¿Por qué los perros viven menos que la gente?
Aquí esta la respuesta:
Como veterinario, me llamaron para examinar a un perro de 13 años llamado Batuta.
La familia esperaba un milagro.
Examiné a Batuta y descubrí que estaba muriendo de cáncer y que no podía hacer nada...
Batuta estaba rodeado por su familia.
El niño Pedro parecía tan tranquilo, acariciando al perro por última vez, y me preguntaba si entendía lo que estaba pasando. En pocos minutos, Batuta cayó pacíficamente en un sueño para no despertar nunca más.
El niño parecía aceptarlo sin dificultad.
Oí a la mama preguntándose; Por qué la vida de los perros es más corta que la de los seres humanos?
Pedro dijo: "Sé por qué".
La explicación del niño cambió mi forma de ver la vida.
EI dijo: -"La gente viene al mundo para aprender a vivir una buena vida, como amar a los demas todo el tiempo y ser buena persona, eh. Como los perros ya nacen sabiendo hacer todo esto, no tienen que vivir por tanto tiempo como nosotros".
¿Entendido?
La moraleja de la historia:
Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:
* Cuando tus seres queridos lleguen a casa, siempre corre para saludarlos.
* Nunca dejes pasar la oportunidad para salir a pasear.
* Permite que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro éxtasis.
* Toma siestas, descansa.
* Estírate bien antes de levantarte.
* Corre, salta y juega diariamente.
* Evita "morder" cuando con solo un gruñido seria suficiente.
* En un clima muy caliente, bebe mucha agua y acuéstate bajo la sombra de un árbol frondoso.
* Cuando estés feliz, baila moviendo todo tu cuerpo.
* Disfruta de las cosas simples, de una larga caminata.
* Sé fiel.
* Nunca pretendas ser algo que no eres. Se auténtico.
* Si lo que quieres, está "enterrado", búscalo, persiste hasta encontrarlo.
* Y nunca olvides: Cuando alguien esté teniendo un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazlo sentir que estas allí.
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Hablemos de petróleo
- Petróleo crudo ligero, con una API mayor de 31.1° (menor de 870 kg/m3) Ideal para refinar gasolina Premium, tipo Olmeca.
- Petróleo crudo medio o intermedio, con una API entre 22.3 y 31.1° (de 870 a 920 kg/m3) Ideal para refinar gasolina Magna, tipo Olmeca.
- Petróleo crudo pesado, con una API entre 22.3° y 10° (de 920 a 1000 kg/m3) Ideal para derivados, pero no para gasolinas, tipo Maya
- Petróleo extrapesado, con una API menor de 10.0° (más de 1000 kg/m3) Ideal para derivados, pero no para gasolinas, tipo Altamira.
Fuentes:
El Financiero
El Economista
American Petroleum Institute
Instituto Mexicano del Petróleo
Pemex
El hermoso Japón y yo
En primavera, flores de cerezo;
En el poema de Myoe hay una introducción, inusualmente extensa y detallada, que pone de manifiesto el corazón del mismo, y que bien podría ser llamada narración poética: “Era la noche del duodécimo día del duodécimo mes del año [lunar] de 1224, con cielo nublado y luna oscura. Yo estaba sentado en meditación zen en el Pabellón Kakyu. Cuando llegó la hora de la vigilia de medianoche, al cabo de mi meditación, descendí desde el Pabellón, situado en la cima, hacia la base de la montaña. Y fue entonces cuando la luna surgió de entre las nubes e iluminó la nieve. Con la luna como compañera, ni el aullido del lobo en el valle me producía temor. Cuando llegué al llano, nuevamente las nubes envolvían a la luna. Como la campana estaba señalando la última vigilia, ascendía una vez más hacia la cima, y la luna, saliendo de entre las nubes, me vigilaba por el camino. Al llegar a la cima y entrar en el pabellón, la luna, que perseguía a las nubes, parecía ocultarse detrás de una cumbre distante, y me pareció que me hacía secreta compañía.”
El doctor Yukio Yashiro internacionalmente conocido como estudioso de la obra de Botticelli; hombre de gran erudición acerca del arte del pasado y del presente, de Oriente y de Occidente ha dicho que una de las características distintivas del arte japonés se puede resumir en una simple frase poética: “La época de la nieve, de la luna, de los cerezos en flor: entonces, más que nunca, pensamos en quienes amamos”. Al contemplar la belleza de la nieve, de la luna llena, de los cerezos en flor, es decir, cuando despertamos ante las bellezas de las cuatro estaciones y entramos en contacto con ellas, cuando sentimos la felicidad de habernos encontrado con la belleza, es cuando más pensamos en quienes amamos y deseamos compartir con ellos esa felicidad. La emoción ante lo bello despierta fuertes anhelos de amistad y compañerismo.
Contemplé el ocaso de un largo,
está lejos del reino de la santidad”. No admiro ni simpatizo con el suicidio de Ryunosuke Akutagawa, ni con el de mi otro amigo, el pintor vanguardista Osamu Dazai (1909-1948).
Su templo, el Daitokuji, en Murasakino (Kioto), sigue siendo uno de los centros más destacados de la ceremonia del té. Allí, en varios de los locales donde se la practica, se exhiben originales caligráficos de Ikkyu. Yo incluso tengo dos ejemplares. Uno de ellos consta de una sola línea: “Es fácil entrar en el mundo de Buda. Es difícil entrar en el mundo del demonio”. Muy atraído por esta sentencia, la empleo frecuentemente cuando me piden ejemplos de mi escritura autógrafa. Se puede interpretar de diferentes maneras, tan buscadas como uno prefiera, pero ese Ikkyu del zen me llega muy directamente cuando presenta al mundo del demonio ligado con el mundo de Buda. Para el artista que persigue la verdad, lo bueno y lo bello, es inexorable que se exterioricen o se oculten el temor y la súplica en aquella sentencia sobre el demonio. Sin el mundo del demonio no existe el mundo de Buda. Es más difícil entrar en el mundo del demonio: no es para débiles de espíritu.
Si encuentras a un Buda, mátalo.
Por otro lado, entre los que sostienen la salvación por la fe, encontramos sentencias como esta, de Shinran (1173-1262), fundador de la secta Shin: “Los buenos renacerán en el paraíso, ¡y cuánto más ocurrirá con los malos!” Este tipo de expresiones tiene algo en común con el mundo de Buda y el mundo del demonio de Ikkyu, a pesar de lo cual ambas guardan, en el fondo, inclinaciones diferentes. Shinran también dijo: “No aceptaré ni un solo discípulo”. “Si encuentras a un Buda, mátalo. Si encuentras a un Patriarca, mátalo”. “No aceptaré ni un solo discípulo”. Tal vez, en estas dos sentencias esté el riguroso destino del arte. En el zen no existe el culto mediante imágenes. Sin embargo, el templo zen tiene estatuas budistas; pero en los recintos reservados para la meditación no hay imágenes ni pinturas budistas, como tampoco escrituras. Es discípulo zen permanece durante horas sentado, inmóvil y silencioso, con los ojos cerrados. Pronto llega a un estado de impasibilidad, sin nada en qué pensar, sin nada que evocar. Va borrando su yo, hasta alcanzar la nada. Ésta no es la nada ni el vacío, según el concepto occidental. Por el contrario, es un cosmos espiritual donde todo se intercomunica, trascendiendo fronteras, sin límites espaciales ni temporales. Es propio del zen que el maestro conduzca al discípulo hacia mayores niveles de esclarecimiento y sabiduría por medio del sistema de preguntas y respuestas, y mediante el estudio de los textos clásicos del zen. El discípulo, sin embargo, debe siempre ser dueño de sus pensamientos, y alcanzar la iluminación por sus propios esfuerzos. El énfasis recae menos en el razonamiento y la argumentación que en la intuición y el sentimiento inmediato. La iluminación no proviene de la enseñanza, sino de la visión interior. La verdad está en “la escritura no escrita”, está “fuera de las palabras”. Así, encontramos aquello de “silencioso como un trueno” en el Sutra de Vimalakirti Mirdésa. Cuenta la tradición que Bodhidharma ,príncipe del sur de la India, quien vivió alrededor del siglo VI e introdujo el zen en China, permaneció sentado durante nueve años en silencio, vuelto hacia la pared rocosa de una caverna, meditando, para alcanzar finalmente la iluminación. La práctica zen de meditar sentado y en silencio proviene de Bodhidharma. He aquí dos poemas religiosos de Ikkyu:
El buen gusto en la ceremonia del té también requiere que el tazón para beber esté humedecido antes de ser usado, para que produzca su propio suave fulgor. Sen’o Ikenobo observó en otra ocasión (esto también está en sus “enseñanzas secretas”) que “los montes y las riberas aparecerán en sus propias formas naturales”. Al insuflar un nuevo espíritu en el arreglo floral, halló “flores” en cerámicas rotas y en ramas secas, y también la iluminación debida a esas flores. “Nuestros venerables antepasados arreglaron flores y buscaron la iluminación”. Aquí advertimos un despertar del espíritu japonés bajo la influencia del zen. Y quizás también sea éste el sentimiento de quienes vivieron en la devastación de largas guerras civiles. Los cuentos de Ise, compilados en el siglo X, constituyen la más antigua colección japonesa de poemas y narraciones líricas, muchos de las cuales se podrían denominar cuentos cortos. Por uno de ellos, sabemos que el poeta Ariwara no Yukihira mostró un arreglo floral a sus invitados, diciéndoles: “Un hombre bondadoso tenía en un gran recipiente una glicina en flor, cuya rama florida superaba el metro y medio de largo”. Una rama de glicina de tal longitud es verdaderamente tan poco común que nos hace dudar de la credibilidad del autor; y, sin embargo, puedo sentir en esa enorme rama un símbolo de la cultura Heian. Para el gusto japonés, la glicina es una flor de una elegancia muy femenina. Las ramas de glicina, cuando se mecen en la brisa, sugieren ductilidad, reticencia y suavidad. Cuando desaparecen y vuelven a surgir en el follaje temprano del verano, dan una imagen de desamparo, aunque, si se trataba de una rama de más de un metro y medio, no habría dudas de su magnificencia. Los japoneses emplean la expresión mono no aware para referirse a esta sensibilidad ante lo bello de la naturaleza. Que Japón haya absorbido y asimilado la cultura T’ang de China hace más de mil años, dando lugar a la magnífica cultura Heian, es algo tan prodigios como aquella inusual glicina.
Los clásicos literarios de la época Heian constituyeron mi principal lectura durante los años de mocedad, a pesar de mis limitadas posibilidades de comprensión de esos textos. La historia de Genji ha sido, pienso que por su índole, el libro del cual más se ha embebido mi corazón. Siglos después de haber sido escrito, persiste la fascinación por esa obra, a la que tantas imitaciones y reelaboraciones rinden homenaje. La historia de Genji fue una vasta y profunda fuente que alimentó a la poesía, a las bellas artes y a las artesanías artísticas e, incluso, a la jardinería.
Murasaki Shikibu y Sei Shonagon, y poetas tan famosas como Izumi Shikibu (979-?) y Akazome Emon (957-1041) fueron cortesanas en el séquito imperial. La cultura Heian fue cortesana y, por ende, femenina. Los días de La historia de Genji y de El libro de almohada fueron los días gloriosos de aquella cultura, cuando su plena madurez se estaba tornando en decadencia. Uno siente la nostalgia y la culminación de aquel esplendor de la cultura cortesana, a la vez que advierte el florecimiento de la cultura dinástica. La corte imperial comenzó su declinación y, así, el poder pasó de la nobleza cortesana a la aristocracia guerrera, en cuyas manos permaneció, desde el establecimiento del shogunato de Kamakura (1192 al 1333), a partir del cual se sucedieron los shogunes hasta la restauración Meiji en 1868. Sin embargo, no debe pensarse que desaparecieron la institución imperial o la cultura cortesana. En los inicios de la era de Kamakura, en 1205, se compiló la Nueva antología poética antigua y actual Shinkokinshu), donde la técnica y el método de composición evolucionan aún más respecto de los poemas de la ya citada Kokinshu, para caer en muchos casos en mero virtuosismo verbal, pero con componentes misteriosos, sugerentes, evocativos e inferenciales, a los que se añaden elementos de fantasía sensual; todos presentan algo en común con la moderna poesía simbolista. Saigyo (1118-1190), a quien ya he mencionado, fue el poeta que ligó ambas épocas, la Heian y la Kamakura.
Si soñé con él era porque pensaba en él.
Estos poemas, en que Ono no Komachi, de la Kokinshu, canta a los sueños, resultan directos y reales. Pero los poemas de la Shinkokinshu, por ejemplo, los de la emperatriz Eifuku (1271-1342), devienen un símbolo de esa melancolía delicadamente japonesa que siento más próxima a mi sensibilidad:
El viejo doctor
El chairo
Chairo puro (nicho mercadológico)
Tiene pocos estudios y se encuentra por la escala inferior del Nivel Socio Economico (NSE), inmediatamente reacciona (no razona) insultando a todo aquel que piense diferente a él o a su amado líder a quien defiende como si de eso dependiera su vida, mostrando fidelidad y repartiendo insultos a diestra y siniestra con algunas de las consignas prefabricadas por su líder.
No puede razonarse con ellos, solo responden con insultos y piensan que por pensar diferente a él, eres en automático su enemigo y que también de manera automática estás en favor del sistema.
Se reconocen por su mala ortografía, pocos seguidores en Twitter, pero sobre todo por el abuso de las palabras; vendido, traidor, peñabot, toma tu torta y tu frutsi, traidor a la patria, fascista, faccioso, mafia del poder, minoría rapaz, entre otros.
Chairo intelectual (nicho mercadológico)
Pertenece a un grupo privilegido por el sistema o por la sociedad, algunos egresados de la UNAM e incluso todavía laborando en ella, tienen buena ortografía y gran elocuencia.
Otro grupo importante dentro de este nicho es de los actores, escritores y uno que otro director de cine uno con mas o menos éxito que otros. También en este grupo se pueden encontrar algunos (muy pocos) políticos.
Son el grupo aspiracional al que los chairos puros desean pertenecer y que gozan de la total, absoluta y ciega admiración de estos.
Pertenecen al nivel medio superior del NSE y gozan de estabilidad y bienestar económico. Saben expresarse fluidamente tanto por escrito como verbalmente y se miran a sí mismos como disruptivos y consejeros y guías de su lider. Usa efectivamente el insulto cortés y muy rara vez la grosería abierta y directa.
Gozan de un gran número de seguidores en Twitter y sus palabras e ideas son copiadas totalmente por el siguiente segmento; el chairo pseudointelectual.
Chairo pseudointelectual (nicho mercadológico)
Es la copia fiel del chairo intelectual, sin tener necesariamente el mismo NSE e intelecto, pero al pasar repitiendo las frases siente pertenencia a este selecto grupo.
Este nicho se reconoce, por no tener la fama de los chairos intelectuales, ni el número de seguidores, pero al usar el mismo tipo de expresiones sienten que también son intelectuales. Sin embargo su inconsciente los traiciona y terminan insultando o diciendo groserías pero en menor proporción que el chairo puro.
Derechairo (nicho mercadológico)
Este grupo es consecuencia de los anteriores, ya que al expresar su opinión abierta en redes sociales, se ven inmediatamente atacados por los nichos anteriores y esto los ha convertido en opositores reaccionarios, donde muchas veces llevan la contra por pura diversión (aunque no falta quien se engancha) y como diría el español, "solo por joder"
Pertenecen usualmente al NSE medio superior, con buena educación, cultura y ante los ojos de los otros chairos, se han visto beneficiados por el sistema y por eso son atacables según los estándares de estos. Saben en su mayoría expresarse tanto verbalmente como por escrito, sin embargo los hay casi tan salvajes como los chairos puros pero en el sentido opuesto.
Se puede razonar con ellos y contraargumentar sin problema, a menos que seas chairo, porque entonces harán uso de la total cerrazón solo por el privilegio de hacer burla y escarnio de estos.
No insultan ni son majaderos o groseros, en su mayoría, esto desconcierta al chairo que lo lleva a perder la razón (más que de costumbre) y no saber como defender su postura, debido a tanta tontería que dicen para agredir que terminan siendo envueltos en la elocuencia del derechairo.