SIENTO ANSIEDAD ¿QUIERES AYUDARME? 

Tómame de la mano 

A veces solo necesito saber que estás ahí, mientras acomodo lo que esta pasando en mi interior. 

No tienes que decirme qué hacer, a menos que te lo pida; con que tomes mi mano es suficiente. 

Dame tiempo 

No puedo acelerar mi recuperacion. No porque haya ido a terapia ya todo esta bien conmigo. Necesito tiempo para resolver mis emociones y lo que estoy viviendo. 

No me presiones para que sea como antes o logre todas mis metas, permiteme que viva esto a mi ritmo. 

Dame mi espacio 

Aveces necesito estar a solas, encontrarme conmigo y ver que si soy capaz de salir por mi mismo. 

Hay otras veces que requiero mucho de tu presencia, es raro, yo tampoco lo entiendo muy bien, ¿Te puedo decir como apoyarme en el momento que lo necesite? 

Infórmate 

Si quieres ayudarme, te lo agradezco infinitamente, pero la ansiedad no es de echarle ganas o dejar de pensar. No es tan fácil como eso, ya lo habría hecho si fuera así. Infórmate sobre lo que me pasa, así también tu te sentirás mas tranquilo por comprenderme un poco más. 

Escúchame 

No siempre me desahogo para que me digas qué hacer. Aveces solo necesito hablar, ser escuchado, sacar todo eso que suena irracional e ilógico de mi sistema, encontrar en ti un hombro donde apoyarme y oídos que no me juzguen. 

No dejes tus cosas 

Me siento mal si dejas de hacer tus cosas por mí. 

Sé que lo haces con buena intención, pero no te abandones por mí, mucho menos te sacrifiques, eso solo me hace sentir más culpable. 

Gracias 

Por ser parte de mi vida y acompañarme en este proceso. Yo tendré que encontrar el camino de salida, pero tu apoyo hace demasiado la diferencia.

¿Por qué los perros viven menos que la gente?

Pregunta: ¿Por qué los perros viven menos que la gente? 

Aquí esta la respuesta: 

Como veterinario, me llamaron para examinar a un perro de 13 años llamado Batuta. 

La familia esperaba un milagro. 

Examiné a Batuta y descubrí que estaba muriendo de cáncer y que no podía hacer nada... 

Batuta estaba rodeado por su familia. 

El niño Pedro parecía tan tranquilo, acariciando al perro por última vez, y me preguntaba si entendía lo que estaba pasando. En pocos minutos, Batuta cayó pacíficamente en un sueño para no despertar nunca más. 

El niño parecía aceptarlo sin dificultad. 

Oí a la mama preguntándose; Por qué la vida de los perros es más corta que la de los seres humanos? 

Pedro dijo: "Sé por qué". 

La explicación del niño cambió mi forma de ver la vida. 

EI dijo: -"La gente viene al mundo para aprender a vivir una buena vida, como amar a los demas todo el tiempo y ser buena persona, eh. Como los perros ya nacen sabiendo hacer todo esto, no tienen que vivir por tanto tiempo como nosotros".

¿Entendido? 

La moraleja de la historia: 

Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como: 

* Cuando tus seres queridos lleguen a casa, siempre corre para saludarlos. 

* Nunca dejes pasar la oportunidad para salir a pasear. 

* Permite que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro éxtasis.

* Toma siestas, descansa. 

* Estírate bien antes de levantarte. 

* Corre, salta y juega diariamente. 

* Evita "morder" cuando con solo un gruñido seria suficiente. 

* En un clima muy caliente, bebe mucha agua y acuéstate bajo la sombra de un árbol frondoso. 

* Cuando estés feliz, baila moviendo todo tu cuerpo. 

* Disfruta de las cosas simples, de una larga caminata. 

* Sé fiel. 

* Nunca pretendas ser algo que no eres. Se auténtico.

* Si lo que quieres, está "enterrado", búscalo, persiste hasta encontrarlo. 

* Y nunca olvides: Cuando alguien esté teniendo un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazlo sentir que estas allí.

7 EMOCIONES POSITIVAS QUE TE AYUDAN A FLORECER COMO PERSONA Y SENTIRTE MEJOR.

ASOMBRO
Es como si existiera algo mucho más grande que tú misma y te hace reflexionar. Es una emoción que te permite pensar, aprender y crecer.

ESPERANZA
La esperanza aparece y te sostiene cuando confías, y aunque estés en una situación muy difícil, sabes que de alguna forma se va a resolver la esperanza es una bella fuente de energía.

AMOR
El amor es la suma de todas las emociones anteriores, junto a la pasión, admiración, el pensamiento y la capacidad de experimentar lo expansivo, el amor es creativo

ALEGRÍA
La alegría nos hace sentir radiantes, te dan ganas de sonreír. sientes que las cosas son justamente como están saliendo, te dan ganas de bailar de compartir.

GRATITUD
La experimentamos cuando sentimos que una persona nos haya hecho mucho bien o que una cosa o lo que pedimos se manifestó, inclusive cuando sentimos que estamos sanos.

INSPIRACIÓN
La inspiración hace que quieras dar lo mejor de tí. involucrándote, está conectada a tu propósito, tus sueños, puedes sentir inspiración por alguien o algo que admiras, la inspiración va de la mano con la creatividad.

SERENIDAD
Se suele sentir serenidad después de experimentar una situación positiva o de haber experimentado alegría. Es un momento de calma ya que las cosas van bien y eso te da tranquilidad.

Características del café

CUERPO
La cantidad de café u agua. Al igual que el molido adecuado son esenciales para lograr una taza perfectamente balanceada.

AROMA
Al percibir los olores, nuestra mente descifra hasta un 80% el sabor que obtendremos al probar la taza.

SABOR
Achocolatados, vainillas, frutos rojos, tonos cítricos, ácidos, salados, maderas y anuezados son algunos de los sabores que podemos encontrar.

ACIDEZ
Al saborear nuestra taza percibiremos una sensación que nos dejará percibir el PH.

10 razones por las que necesitas al menos 8 abrazos al día

Los abrazos son más que una manifestación de cariño, ya que pueden hacer más por ti de lo que piensas.

De hecho, la respetada terapeuta familiar Virginia Satir, afirma que “necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos y 12 para crecer”.

Para el maestro de yoga y terapeuta, Marcus Julian Felicetti, abrazar es una poderosa manera de sanación, pues no sólo ayuda a sobrellevar mejor las enfermedades, sino que también ayuda a combatir la soledad, la depresión, la ansiedad y el estrés.

Él entregó algunas razones para abrazar al menos 8 veces al día:

1. Ayuda a la comunicación: Un abrazo genera confianza y un sentido de seguridad. Esto ayuda a la comunicación abierta y honesta.

2. Alivia sentimientos de soledad o ira: Los abrazos pueden aumentar instantáneamente los niveles de oxitocina, otorgando una sensación de bienestar y contrarrestando los sentimientos de soledad, aislamiento e ira.

3. Mejora el estado de ánimo: Un abrazo prolongado eleva los niveles de serotonina, mejorando el estado de ánimo.

4. Fortalecen el sistema inmunológico. La suave presión sobre el esternón y la carga emocional que esto crea estimula la glándula del timo, que regula y equilibra la producción de glóbulos blancos en la sangre, ayudándote a mantenerte sano.

5. Eleva la autoestima. Los abrazos nos hacen sentir amados y especiales. De hecho, muchos especialistas asocian el autoestima a las sensaciones táctiles de nuestros primeros años de vida. Los mimos que recibimos de nuestra mamá y papá mientras crecimos nos marcan, y conectan con nuestra capacidad de querernos y respetarnos a nosotros mismos.

6. Relaja los músculos. Losa abrazos liberan la tensión en el cuerpo. Pueden incluso calmar algunos dolores al estimular la circulación en los tejidos blandos.

7. Equilibran el sistema nervioso. El efecto de la humedad y la electricidad en la piel que da un abrazo puede equilibrar nuestro sistema nervioso.

8. Nos enseñan cómo dar y recibir. Los abrazos nos educan sobre cómo fluye el amor en ambos sentidos.

9. Son parecidos a la meditación y la risa. Los abrazos nos alientan a fluir con la energía de la vida. Además, nos sacan de nuestros patrones de pensamiento y conectan con los sentimientos, equilibrando nuestra respiración.

10. Fomentan la empatía y la comprensión. Y eso beneficia a todos.

La sonrisa

La sonrisa es una importante llave social y rompe el hielo al inicio de una conversación o negociación.

Se ha demostrado que es más difícil decir que no cuando nos sonríen sonríen, esto porque porque la percepción es de que tenemos el control y sabemos lo que estamos haciendo.

Los clientes prefieren volver a donde les sonríen, sonreír nos vuelve más creativos y optimistas además de hacer que la persona con la que hablamos se sienta mucho más cómoda.

La sonrisa elimina tensiones, es contagiosa, es importante para persuadir. Para sonreír empleas 17 músculos, pero para fruncir el ceño empleas 43. Así que, aunque sea por economía facial, sonríe un poco más. 

El águila y la serpiente

Sabías que el águila no pelea con la serpiente en la tierra, sino que la lleva al cielo, cambia el campo de batalla y luego la suelta.

La serpiente no tiene resistencia, poder y ningún equilibrio en las alturas.

En su terreno la serpiente es poderosa y mortal, pero en las alturas es inútil, débil y vulnerable, por eso, lleva tus lucha a las alturas en oración y Dios peleará la batalla por ti.

No luches contra el enemigos en su zona de confort.

Cambia el territorio de la batalla, llévalo a lo alto y tendrás la certeza de la victoria.

Amén.

Hablemos de petróleo

Es necesario saber que las unidades extraídas de petróleo se miden en API, por sus siglas en inglés American Petroleum Institute.

Los crudos se clasifican como ligeros, medios o pesados según su gravedad API:

  • Petróleo crudo ligero, con una API mayor de 31.1° (menor de 870 kg/m3) Ideal para refinar gasolina Premium, tipo Olmeca.
  • Petróleo crudo medio o intermedio, con una API entre 22.3 y 31.1° (de 870 a 920 kg/m3) Ideal para refinar gasolina Magna, tipo Olmeca.
  • Petróleo crudo pesado, con una API entre 22.3° y 10° (de 920 a 1000 kg/m3) Ideal para derivados, pero no para gasolinas, tipo Maya
  • Petróleo extrapesado, con una API menor de 10.0° (más de 1000 kg/m3) Ideal para derivados, pero no para gasolinas, tipo Altamira.

La mayor parte del petróleo que se extrae en México es crudo pesado, tipo Maya, el cual es ideal para los derivados del petróleo como el plástico y se puede refinar muy poco para obtener combustible, debido a que los residuos extraídos no son útiles para la refinación de gasolinas, este representa el 60% del petróleo extraído en nuestro país. Esta es la principal razón de que en México las refinerías siempre estén por debajo de su capacidad, provocando que llevemos más de dos décadas por debajo del nivel esperado de producción, sobre todo por la exigencia ambiental de obtener gasolinas de menor octanaje.

Es muy poca la cantidad de crudo ligero que se extrae aquí. Por esto es necesario importar la gasolina de USA haciendo necesario también, importar crudo ligero para abastecer las refinerías mexicanas.

Por otra parte, una refinería puede construirse entre 4 y 6 años dependiendo de los requerimientos de refinación, si se trata de refinar crudo ligero los tiempos pueden variar de 6 a 8 años.

Tomando en cuenta que el mundo está tendiendo a energías más limpias y al no contar con crudo ligero en nuestras reservas, hace innecesaria la construcción de refinerías con la perspectiva de bajar el precio de las gasolinas, pues el crudo se cotiza en precios internacionales. El gobierno mexicano toma una parte importante de sus ingresos del el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que encarece el precio de las gasolinas, esto solo afecta al 30% de la población con más recursos económicos y solo beneficia al 10% de menores recursos, subsidiar las gasolinas beneficia a quien más tiene y no a la mayoría de la población.

Si tomamos en cuenta que la población utiliza mayoritariamente el transporte público y este tiene un precio determinado por el gobierno, no es conveniente el subsidio de las gasolinas y que su precio real lo pague quien pueda hacerlo.

En conclusión, la solución no son más refinerías ni actualizar las actuales, sino buscar la generación de energías más limpias.

Reflexiono.

Fuentes:
El Financiero
El Economista
American Petroleum Institute
Instituto Mexicano del Petróleo
Pemex


El hermoso Japón y yo


Por Yasunari Kawabata

En primavera, flores de cerezo;
en verano, el cuclillo.
En otoño, la luna,
y en invierno, la nieve fría y transparente.

Luna de invierno, que vienes de las nubes a hacerme compañía:
el viento es penetrante, la nieve, fría.

El primero de estos poemas es del monje Dogen (1200-1253) y lleva como título Realidad innata (Honrai no Menmoku).

El segundo es del monje Myoe (1173-1232). Cuando me piden ejemplos de mi escritura autógrafa, éstos son los poemas que elijo a menudo.

En el poema de Myoe hay una introducción, inusualmente extensa y detallada, que pone de manifiesto el corazón del mismo, y que bien 
podría ser llamada narración poética: “Era la noche del duodécimo día del duodécimo mes del año [lunar] de 1224, con cielo nublado y luna oscura. Yo estaba sentado en meditación zen en el Pabellón Kakyu. Cuando llegó la hora de la vigilia de medianoche, al cabo de mi meditación, descendí desde el Pabellón, situado en la cima, hacia la base de la montaña. Y fue entonces cuando la luna surgió de entre las nubes e iluminó la nieve. Con la luna como compañera, ni el aullido del lobo en el valle me producía temor. Cuando llegué al llano, nuevamente las nubes envolvían a la luna. Como la campana estaba señalando la última vigilia, ascendía una vez más hacia la cima, y la luna, saliendo de entre las nubes, me vigilaba por el camino. Al llegar a la cima y entrar en el pabellón, la luna, que perseguía a las nubes, parecía ocultarse detrás de una cumbre distante, y me pareció que me hacía secreta compañía.”

Aquí sigue el poema que he citado, y a continuación hay otro, con la explicación de que Myoe lo compuso cuando entró en el Pabellón para meditar después de ver que la luna se ocultaba tras la montaña: Iré al otro lado de la montaña, ¡Ve allí también, oh luna! Noche tras noche nos haremos compañía. Esto da motivo para otro poema. Posiblemente, Myoe pasó el resto de la noche meditando en el Pabellón; o quizás haya regresado allí antes del amanecer: “Al abrir mis ojos en el transcurso de mis meditaciones, vi la luna del amanecer iluminando la ventana. Vi el fulgor de los rayos de luz de la luna que entraba en el oscuro lugar en que me hallaba, y sentí que mi corazón purificado irradiaba la luz de la luna misma”: Si mi corazón puro brilla, la luna piensa que esa luz le pertenece. Así como a Saigyo se lo considera el poeta de los cerezos en flor, Myoe ha sido llamado el poeta de la luna. A este último pertenece un canto que consiste en reiterar exclamaciones provocadas por una profunda emoción:

Oh brillante, brillante,
oh brillante, brillante, brillante,
oh brillante, brillante.
Brillante, oh brillante, brillante,
brillante, oh brillante luna.

En sus tres poemas sobre la luna de invierno, desde el comienzo de la noche hasta el amanecer, Myoe sigue puntualmente la tendencia de Saigyo, otro monje-poeta que vivió de 1118 a 1190: “Aunque escribo poesías, no me considero un poeta”. Las treinta y una sílabas de cada poema, inocentes y sinceras, se dirigen a la luna, más que como compañera, como amiga, como confidente. Viendo a la luna, el poeta se convierte en la luna; la luna, vista por el poeta, llega a ser el poeta. Al sumergirse en la naturaleza, forma un todo con ella. Así, la luz del corazón puro del monje, mientras medita en el Pabellón durante la oscuridad que precede al amanecer, se transforma para la luna del amanecer en su propia luz. Como hemos visto en la extensa introducción al primero de los poemas de Myoe, la luna de invierno se convierte en compañera; el corazón del monje, sumido en meditación sobre religión y filosofía, allá en el Pabellón de la montaña, está ligado con una sutil correspondencia e interacción con la luna; y a esto le canta el poeta. Elijo ese primer poema, cuando me piden ejemplos de mi escritura autógrafa, por su notable calidez y comunicación. Luna de invierno, que sales y entras de las nubes, haciendo brillantes mis pasos al ir y venir del Pabellón para meditar, y que haces que no tema el aullido del lobo, ¿no sientes que el viento te penetra, no te da frío la nieve? Elijo ese poema porque habla del espíritu profundamente apacible y afectuoso del pueblo japonés; es un canto, de honda y cálida devoción, al hombre y a la naturaleza.

El doctor Yukio Yashiro internacionalmente conocido como estudioso de la obra de Botticelli; hombre de gran erudición acerca del arte del pasado y del presente, de Oriente y de Occidente ha dicho que una de las características distintivas del arte japonés se puede resumir en una simple frase poética: “La época de la nieve, de la luna, de los cerezos en flor: entonces, más que nunca, pensamos en quienes amamos”. Al contemplar la belleza de la nieve, de la luna llena, de los cerezos en flor, es decir, cuando despertamos ante las bellezas de las cuatro estaciones y entramos en contacto con ellas, cuando sentimos la felicidad de habernos encontrado con la belleza, es cuando más pensamos en quienes amamos y deseamos compartir con ellos esa felicidad. La emoción ante lo bello despierta fuertes anhelos de amistad y compañerismo.

La nieve, la luna, las flores de cerezo, palabras que representan la belleza de cada una de las estaciones que se suceden una tras otra, abarcan en la tradición japonesa toda la belleza de las montañas y los ríos y las hierbas y los árboles, todas las múltiples manifestaciones tanto de la naturaleza como de los sentimientos humanos. Ese espíritu, ese sentimiento hacia nuestros seres queridos en la nieve, la luz de la luna, bajo los cerezos en flor, es también central en la ceremonia del té. La ceremonia del té es un aunamiento en sentimientos comunes, es un encuentro de seres queridos en un buen momento. Podría decir, al pasar, que es erróneo considerar mi novela Un millar de grullas (Sembazuru) como una evocación de la belleza formal y espiritual de la ceremonia del té. Es una obra crítica, una expresión de duda y advertencia frente a la vulgaridad en que ha caído la ceremonia del té.

En primavera, flores de cerezo; en verano, el cuclillo. En otoño, la luna, y en invierno, la nieve fría y transparente.

Uno puede, si quiere, ver en el poema de Dogen sobres las cuatro estaciones nada más que un eslabonamiento descuidado, vulgar, mediocre, una forma sumamente tosca de presentar imágenes de paisajes naturales característicos de las cuatro estaciones. Uno lo puede considerar como un poema que no es totalmente un poema. Y, sin embargo, es muy similar al que compuso el monje Ryokan (1758-1831), ya próximo a su muerte:

¿Qué quedará de mí?
El cerezo en primavera,
el cuclillo en las montañas,
las hojas de arce en otroño.

En este poema, como en el de Dogen, las imágenes más comunes y también las palabras más comunes están eslabonadas unas con otras sin vacilación y transmiten, así, la verdadera esencia de Japón. También corresponden estos versos al último poema de Ryokan, que he citado:

Contemplé el ocaso de un largo,
brumoso día de primavera,
haciendo rebotar la pelota
con los niños.
La brisa es fresca,
la luna es clara.

Amanezcamos bailando juntos
en lo que queda de la vejez.
No es que no desee
poseer nada del mundo
es que me encuentro mejor
en el placer disfrutado en soledad.

Ryokan, cuya poesía y caligrafía son muy admiradas hoy en día en Japón, se liberó de la moderna vulgaridad de su época y permaneció inmerso en la elegancia de los siglos anteriores. Vivió en el espíritu de sus poemas, errando por senderos silvestres, con una cabaña de hojas por guarida, vistiendo andrajos, conversando con campesinos. La profundidad de la religión y de la literatura no radicaba para él en lo complicado, más bien perseveraba en la literatura y en la fe del espíritu benigno que resume una sentencia budista: “rostro sonriente y palabras amables”. En su último poema no ofrece nada como legado, sin embargo, esperaba que la naturaleza continuase siendo bella. Ése sería su legado. Es un poema que lleva dentro de sí el espíritu tradicional japonés, y en el que se percibe el sentimiento religioso de Ryokan:

Ha llegado ella,
a quien tanto esperaba.
Ahora que estamos juntos,
¡cuántos sentimientos afloran!

Ryokan también escribió poemas de amor. Y éste es un ejemplo que me gusta. Ya senil, a sesenta y ocho años podría señalar que, a esa misma edad, estoy recibiendo el Premio Nobel, Ryokan conoció a una monja de veintinueve años, llamada Teishin, y fue bendecido con el amor. Ese poema puede considerarse destinado a cantar la felicidad de haber encontrado a la mujer sin edad, la felicidad de haber hallado a quien tanto esperó. La última línea del poema expresa ese sentimiento con plena sinceridad.

Ryokan murió a los setenta y cuatro años. Había nacido en la prefectura de Echigo, actual prefectura de Niigata, escenario de mi novela País de la nieve (Yukiguni), en la región septentrional conocida como el dorso de Japón, donde los vientos helados bajan de la Siberia a través del mar de Japón. Ryokan vivió toda su vida en el país de la nieve, y en su “visión en los últimos momentos”, ya viejo y cansado, sabiendo que la muerte estaba próxima y habiendo alcanzado el estado de iluminación, me imagino, como vemos en su último poema, que el país de la nieve era áun más hermoso para él. He escrito un ensayo titulado “Visión en los últimos momentos”. El título proviene de la nota que dejó, al suicidarse, Ryunosuke Akutagawa (1892-1927), autor de cuentos breves. Es la frase que me conmueve con más intensidad. Akutagawa expresaba que le parecía estar perdiendo gradualmente ese algo animal conocido como “la fuerza de vivir”, y agregaba:

“Estoy viviendo en un mundo de nervios mórbidos, diáfanos y fríos como el hielo […] No sé cuándo alcanzaré la resolución necesaria para matarme. Sin embargo, la naturaleza es para mí más bella de lo que nunca había sido antes. No dudo de que sonreirás ante la contradicción entre mi amor por la naturaleza y el contemplar la posibilidad del suicidio. Pero la naturaleza es bella porque viene a mis ojos en los últimos momentos”.

Akutagawa se suicidó en 1927, a los treinta y cinco años. En mi ensayo “Visión en los últimos momentos” digo:

“Por más alejado del mundo que uno pueda estar, el suicidio no es una forma de iluminación. Por muy admirable que sea, el suicida
está lejos del reino de la santidad”. No admiro ni simpatizo con el suicidio de Ryunosuke Akutagawa, ni con el de mi otro amigo, el pintor vanguardista Osamu Dazai (1909-1948).

Acerca de él, quien también con el correr de los años pensó en el suicidio, escribí en ese mismo ensayo:

“Parece hacer dicho, una y otra vez, que no hay arte superior a la muerte, que morir es vivir”. Pude apreciar, sin embargo, que para él, nacido en un templo budista y educado en una escuela budista, el concepto de muerte era muy diferente del occidental. “De aquéllos que reflexionan, ¿quién no habrá pensado alguna vez en el suicidio?”

Estaba en mí el recuerdo de aquel personaje llamado Ikkyu (1394-1481), quien contempló dos veces la posibilidad del suicidio. He dicho “aquel personaje”, porque el monje Ikkyu es conocido, aun por los niños, como alguien sumamente ingenioso y divertido, y porque las anécdotas sobre su conducta extraordinariamente excéntrica han llegado en gran medida hasta nosotros. Se dice de él que los niños se trepaban a sus rodillas para acariciarle la barba, que las aves silvestres tomaban el alimento de sus manos. Por todos esto, parecería ser el extremo de la impasibilidad, de la despreocupación; una suerte de monje accesible y amable. En realidad, fue el más severo y profundo de los monjes zen. Presunto hijo de un emperador ingresó en un templo a los seis años y tempranamente demostró su genio como prodigio poético. Al mismo tiempo, le preocupaban las verdades más profundas sobre la religión y la vida. “Si hay dios, que me salve. Si no hay dios, me arrojaré al fondo del lago para engordar a los peces.” Así, intentó arrojarse a un lago, pero fue detenido. En otra ocasión, muchos de sus compañeros fueron encarcelados cuando se suicidó un monje del templo Daitokuji. Ikkyu también se sintió responsable y, con “la pesada carga sobres mis hombros”, se internó en las montañas para ayunar hasta morir de hambre. Ikkyu tituló Antología de Nube Loca (Kyounshu) a una recopilación de sus poemas. “Nube Loca” es uno de sus seudónimos. En esa colección, y en las que le sucedieron, hay poemas casi sin parangón (sobre todo por haber sido escritos por un monje zen), tanto en la poesía china como en los otros exponentes de la poesía zen del medievo japonés: poemas eróticos y poemas con secretos de alcoba que lo dejan a uno completamente atónito. Procuró, comiendo pescado, tomando alcohol y frecuentando mujeres, ir más allá de las reglas y proscripciones del zen de su tiempo, buscando liberarse de ellas. Así, al rebelarse contra las formas religiosas establecidas, en una época de guerra civil y derrumbe moral, buscó perseverar en el zen, como renacimiento y afirmación de la esencia de la vida y de la existencia humanas.

Su templo, el Daitokuji, en Murasakino (Kioto), sigue siendo uno de los centros más destacados de la ceremonia del té. Allí, en varios de los locales donde se la practica, se exhiben originales caligráficos de Ikkyu. Yo incluso tengo dos ejemplares. Uno de ellos consta de una sola línea: “Es fácil entrar en el mundo de Buda. Es difícil entrar en el mundo del demonio”. Muy atraído por esta sentencia, la empleo frecuentemente cuando me piden ejemplos de mi escritura autógrafa. Se puede interpretar de diferentes maneras, tan buscadas como uno prefiera, pero ese Ikkyu del zen me llega muy directamente cuando presenta al mundo del demonio ligado con el mundo de Buda. Para el artista que persigue la verdad, lo bueno y lo bello, es inexorable que se exterioricen o se oculten el temor y la súplica en aquella sentencia sobre el demonio. Sin el mundo del demonio no existe el mundo de Buda. Es más difícil entrar en el mundo del demonio: no es para débiles de espíritu.

Si encuentras a un Buda, mátalo.
Si encuentras a un Patriarca, mátalo.

Éste es aforismo zen muy conocido. Dado que en el budismo pueden distinguirse, en términos generales, las sectas que creen en la salvación por la fe de aquellas que creen en la salvación por los propios esfuerzos, cabe en el zen una expresión tan rigurosa y severa como la enunciada, que insiste en la posibilidad de salvación por los propios esfuerzos.

Por otro lado, entre los que sostienen la salvación por la fe, encontramos sentencias como esta, de Shinran (1173-1262), fundador de la secta Shin: “Los buenos renacerán en el paraíso, ¡y cuánto más ocurrirá con los malos!” Este tipo de expresiones tiene algo en común con el mundo de Buda y el mundo del demonio de Ikkyu, a pesar de lo cual ambas guardan, en el fondo, inclinaciones diferentes. Shinran también dijo: “No aceptaré ni un solo discípulo”. “Si encuentras a un Buda, mátalo. Si encuentras a un Patriarca, mátalo”. “No aceptaré ni un solo discípulo”. Tal vez, en estas dos sentencias esté el riguroso destino del arte. En el zen no existe el culto mediante imágenes. Sin embargo, el templo zen tiene estatuas budistas; pero en los recintos reservados para la meditación no hay imágenes ni pinturas budistas, como tampoco escrituras. Es discípulo zen permanece durante horas sentado, inmóvil y silencioso, con los ojos cerrados. Pronto llega a un estado de impasibilidad, sin nada en qué pensar, sin nada que evocar. Va borrando su yo, hasta alcanzar la nada. Ésta no es la nada ni el vacío, según el concepto occidental. Por el contrario, es un cosmos espiritual donde todo se intercomunica, trascendiendo fronteras, sin límites espaciales ni temporales. Es propio del zen que el maestro conduzca al discípulo hacia mayores niveles de esclarecimiento y sabiduría por medio del sistema de preguntas y respuestas, y mediante el estudio de los textos clásicos del zen. El discípulo, sin embargo, debe siempre ser dueño de sus pensamientos, y alcanzar la iluminación por sus propios esfuerzos. El énfasis recae menos en el razonamiento y la argumentación que en la intuición y el sentimiento inmediato. La iluminación no proviene de la enseñanza, sino de la visión interior. La verdad está en “la escritura no escrita”, está “fuera de las palabras”. Así, encontramos aquello de “silencioso como un trueno” en el Sutra de Vimalakirti Mirdésa. Cuenta la tradición que Bodhidharma ,príncipe del sur de la India, quien vivió alrededor del siglo VI e introdujo el zen en China, permaneció sentado durante nueve años en silencio, vuelto hacia la pared rocosa de una caverna, meditando, para alcanzar finalmente la iluminación. La práctica zen de meditar sentado y en silencio proviene de Bodhidharma. He aquí dos poemas religiosos de Ikkyu:

Bodhidharma,
que contestas si te pregunto,
y no contestas si no te pregunto:
¿qué hay dentro de tu corazón?
¿Y qué es el corazón?

Es el sonido de la brisa entre los pinos dibujado allí en una pintura. Éste es el espíritu de la pintura oriental. Sus características esenciales son la organización del espacio, el trazo simplificado, lo que queda sin dibujar. Para decirlo con las palabras del pintor chino Chin Nung: “Si pintas bien la rama, el viento tendrá voz”. Y el monje Dogen, a quien cito una vez más, escribió:

¿No es posible reconocer el camino de la iluminación mediante la voz del bambú? ¿y alegrar el corazón con la flor del durazno? Sen’o Ikenobo, un maestro del arreglo floral, dijo una vez (la observación se puede hallar en sus “enseñanzas secretas”): “Con una rama florida y con un poco de agua, uno representa la vastedad de ríos y montañas. Al instante, todas las delicias afloran en profusión. Realmente, parece el hechizo de un mago”. El jardín japonés también simboliza la vastedad de la naturaleza. Mientras el jardín occidental tiende a ser simétrico, el jardín japonés es asimétrico, porque lo asimétrico tiene mayor fuerza para simbolizar lo múltiple y lo vasto. Esta asimetría, desde luego, se apoya en el equilibrio impuesto por la delicada sensibilidad del hombre japonés. De allí que nada sea tan complicado, variado, atento al detalle, como el arte de la jardinería japonesa. Así, existe la forma llamada kazansui (paisaje seco), compuesta enteramente por rocas, cuyo arreglo evoca montañas y ríos, e incluso sugiere al oleaje del océano rompiéndose contra los acantilados. En su mínima expresión, el jardín japonés se convierte en bonsai (jardín enano) o en bonseki (su versión seca).

La palabra sansui, que literalmente significa “montaña-agua”, designa el concepto global de paisaje, incluyendo las nociones de pintura paisajista y de jardinería, con connotaciones de lo triste, árido y mísero. En la ceremonia del té late ese espíritu resumido en los preceptos de armonía, reverencia, pureza y tranquilidad, que encierran una gran riqueza espiritual. La sala donde se practica la ceremonia del té, tan severamente simple y sencilla, implica una extensión ilimitada y la máxima elegancia. Una sola flor deslumbra más que cien flores. Rikyu enseñó que no se deben emplear flores que hayan florecido totalmente. En el recinto para la ceremonia del té, aún hoy en día, la práctica generalizada es colocar una sola flor, y en pimpollo. En invierno, se prefiere una flor de estación, por ejemplo, la camelia, que lleva el nombre de “joya blanca” o wabisuke, que se podría traducir literalmente como “compañera en la soledad”. Se eligen entre las camelias las variedades de menor tamaño, las más blancas, y en pimpollo. El blanco, que parece incoloro, además de resultar el color más puro, contiene en sí a todos los demás. Siempre debe haber rocío en ese pimpollo, humedecido apenas con unas gotas de agua.

En mayo se realiza el más espléndido de los arreglos para la ceremonia del té: se coloca una peonía en un celadón verde-azulado; un simple pimpollo de peonía con rocío. No solamente hay gotitas sobre la flor, sino también sobre el celadón. La cerámica más valorada para usar como florero es la antigua iga, de los siglos XV y XVI. Al humedecerse, sus colores fulguran, parecen despertar nuevamente sus diferentes matices. La iga es cocida a muy altas temperaturas. Las cenizas de paja y el humo del combustible se van incorporando a su textura y, al descender la temperatura, parece hecha de vidrio, lo cual le confiere un brillo muy peculiar. Puesto que los colores no son artificiales, sino el resultado de la naturaleza operando en el horno, emergen las tonalidades y figuras más variadas, a las que se podría llamar rasgos y fantasías del horno. Estas texturas tan austeras, toscas y fuertes de la vieja iga adoptan un fulgor voluptuoso al ser humedecidas. Respiran junto con el rocío de las flores.

El buen gusto en la ceremonia del té también requiere que el tazón para beber esté humedecido antes de ser usado, para que produzca su propio suave fulgor. Sen’o Ikenobo observó en otra ocasión (esto también está en sus “enseñanzas secretas”) que “los montes y las riberas aparecerán en sus propias formas naturales”. Al insuflar un nuevo espíritu en el arreglo floral, halló “flores” en cerámicas rotas y en ramas secas, y también la iluminación debida a esas flores. “Nuestros venerables antepasados arreglaron flores y buscaron la iluminación”. Aquí advertimos un despertar del espíritu japonés bajo la influencia del zen. Y quizás también sea éste el sentimiento de quienes vivieron en la devastación de largas guerras civiles. Los cuentos de Ise, compilados en el siglo X, constituyen la más antigua colección japonesa de poemas y narraciones líricas, muchos de las cuales se podrían denominar cuentos cortos. Por uno de ellos, sabemos que el poeta Ariwara no Yukihira mostró un arreglo floral a sus invitados, diciéndoles: “Un hombre bondadoso tenía en un gran recipiente una glicina en flor, cuya rama florida superaba el metro y medio de largo”. Una rama de glicina de tal longitud es verdaderamente tan poco común que nos hace dudar de la credibilidad del autor; y, sin embargo, puedo sentir en esa enorme rama un símbolo de la cultura Heian. Para el gusto japonés, la glicina es una flor de una elegancia muy femenina. Las ramas de glicina, cuando se mecen en la brisa, sugieren ductilidad, reticencia y suavidad. Cuando desaparecen y vuelven a surgir en el follaje temprano del verano, dan una imagen de desamparo, aunque, si se trataba de una rama de más de un metro y medio, no habría dudas de su magnificencia. Los japoneses emplean la expresión mono no aware para referirse a esta sensibilidad ante lo bello de la naturaleza. Que Japón haya absorbido y asimilado la cultura T’ang de China hace más de mil años, dando lugar a la magnífica cultura Heian, es algo tan prodigios como aquella inusual glicina.

En el año 905 fue compilada, por orden del emperador, la primera Antología poética antigua y actual (Kokinshu); y, por la misma época, fueron escritos Los cuentos de Ise (Ise Monogatari), a los que siguieron las obras maestras de la prosa clásica japonesa, ambas escritas por mujeres: La historia de Genji (Genji Monogatari), que data del año 907 al 1002, de Murasaki Shikibu, y El libro de almohada (Makura no soshi), redactado entre el 966 y el 1017, de Sei Shonagon. Estos libros dan nacimiento a una tradición que influyó e incluso tuvo dominio en la literatura japonesa durante los ocho siglos siguientes. La historia de Genji marca el punto más alto alcanzado por la novela japonesa. No existe obra literaria comparable a ésa, ni entre las antiguas ni entre las actuales. Que un libro tan vigente hoy en día haya sido escrito en el siglo X es un milagro, y como tal es reconocido aun fuera de Japón.

Los clásicos literarios de la época Heian constituyeron mi principal lectura durante los años de mocedad, a pesar de mis limitadas posibilidades de comprensión de esos textos. La historia de Genji ha sido, pienso que por su índole, el libro del cual más se ha embebido mi corazón. 
Siglos después de haber sido escrito, persiste la fascinación por esa obra, a la que tantas imitaciones y reelaboraciones rinden homenaje. La historia de Genji fue una vasta y profunda fuente que alimentó a la poesía, a las bellas artes y a las artesanías artísticas e, incluso, a la jardinería. 

Murasaki Shikibu y Sei Shonagon, y poetas tan famosas como Izumi Shikibu (979-?) y Akazome Emon (957-1041) fueron cortesanas en el séquito imperial. La cultura Heian fue cortesana y, por ende, femenina. Los días de La historia de Genji y de El libro de almohada fueron los días gloriosos de aquella cultura, cuando su plena madurez se estaba tornando en decadencia. Uno siente la nostalgia y la culminación de aquel esplendor de la cultura cortesana, a la vez que advierte el florecimiento de la cultura dinástica. La corte imperial comenzó su declinación y, así, el poder pasó de la nobleza cortesana a la aristocracia guerrera, en cuyas manos permaneció, desde el establecimiento del shogunato de Kamakura (1192 al 1333), a partir del cual se sucedieron los shogunes hasta la restauración Meiji en 1868. Sin embargo, no debe pensarse que desaparecieron la institución imperial o la cultura cortesana. En los inicios de la era de Kamakura, en 1205, se compiló la Nueva antología poética antigua y actual Shinkokinshu), donde la técnica y el método de composición evolucionan aún más respecto de los poemas de la ya citada Kokinshu, para caer en muchos casos en mero virtuosismo verbal, pero con componentes misteriosos, sugerentes, evocativos e inferenciales, a los que se añaden elementos de fantasía sensual; todos presentan algo en común con la moderna poesía simbolista. Saigyo (1118-1190), a quien ya he mencionado, fue el poeta que ligó ambas épocas, la Heian y la Kamakura.

Si soñé con él era porque pensaba en él.
Si hubiese sabido que era un sueño,
no hubiera querido despertar.
Por la senda de los sueños uno puede
transitar sin descanso todas las noches.
Pero al despertar, los sueños
se convierten en simples destellos.

Estos poemas, en que Ono no Komachi, de la Kokinshu, canta a los sueños, resultan directos y reales. Pero los poemas de la Shinkokinshu, por ejemplo, los de la emperatriz Eifuku (1271-1342), devienen un símbolo de esa melancolía delicadamente japonesa que siento más próxima a mi sensibilidad:

Las sombras de la luz del sol
reflejadas en los bambúes
donde cantan los gorriones
son el color del otoño.

Siento el penetrante viento otoñal que sopla en el jardín donde caen las flores de hagi al esfumarse sobre la pared las sombras del sol del atardecer. Los poemas ya citados, del monje Dogen sobre “la nieve fría y transparente” y del monje Myoe acerca de la “luna de invierno, que vienes de las nubes a hacerme compañía”, puede decirse que pertenecen casi al período de la Shinkokinshu. Myoe intercambió poemas con Saigyo y compuso narraciones poéticas. Según refiere en la biografía de Myoe su discípulo Mikai:

“Saigyo venía frecuentemente para hablar de poesía. Afirmaba que su concepción de lo poético era inusual. Capullos de cerezo, el cuclillo, la luna, la nieve; enfrentados ante todas las manifestaciones de la naturaleza, sus ojos y sus oídos estaban llenos de vacío. Así, sus palabras no eran reales. Cuando cantaba a los capullos, los capullos no estaban en su mente; cuando cantaba a la luna, no pensaba en la luna. Escribía poemas ante un hecho casual, ante lo inmediato. El rojo arco iris del firmamento era el cielo coloreándose. La blanca luz del sol era el cielo tornándose brillante. Con su espíritu semejante al del cielo vacío, dio color a las más variadas escenas, sin que quedase huella alguna. En su poesía estaba Niorai [persona que alcanzó el estado de Buda], la manifestación de la verdad última”.

En ese párrafo está nítidamente expresado el vacío, la nada, según el concepto japonés o, mejor, oriental. Ciertos críticos literarios han descrito mis obras como obras de vacío. Pero esto no debe tomarse en el sentido de nihilismo occidental. Pienso que tienen un fundamento espiritual bastante diferente. Dogen tituló su poema sobre las estaciones Realidad innata, y cantándole a sus bellezas estaba profundamente inmerso en el zen.

El viejo doctor


Un viejo doctor estaba muy aburrido luego de haberse jubilado así que decidió abrir un nuevo centro clínico.

Puso un letrero afuera que decía: “Doctor Martínez. Obtén tu tratamiento por 500 dólares y si no se cura recibirás 1000 dólares a cambio".

Justo en el barrio estaba el Doctor Lozano, un joven médico que creía que este “vejete” poco podía saber de medicina así que decidió ir a ganarse los 1000 dólares de recompensa y fue a visitarlo.

Entonces esto sucedió:

Doctor Lozano: “Doctor Martínez, he perdido todo el gusto de mi boca. ¿Me podría ayudar?".
Doctor Martínez: “Enfermera. Por favor traiga la medicina de la caja 22 y le da tres gotitas en la boca del señor”.
Doctor Lozano: "¡Puajl ¡Pero si esto es gasolina".
Doctor Martínez: “¡Felicitaciones! Usted ha recuperado el gusto. Son 500 dólares".

El doctor Lozano se retiró muy enojado por el truco de su anciano colega y decidió volver un par de días después para recuperar su dinero.

Doctor Lozano: “He perdido mi memoria. No recuerdo nada”.
Doctor Martínez: “Enfermera, por favor traiga la medicina de la caja 22 y le da tres gotitas en la boca del paciente".
Doctor Lozano: “¡No, no lo haga! Eso es gasolina".
Doctor Martínez: “¡Felicitaciones! Veo que ha recuperado su memoria.
Son 500 dólares por favor”.

Nuevamente el doctor Lozano se fue muy enfadado de la consulta de Martínez habiendo perdido mil dólares. Pero era tan terco que decidió volver una semana después para recuperar todo su dinero.

Doctor Lozano: "Mi vista se ha tomado muy débil. ¡Con suerte puedo ver un poco!"
Doctor Martínez: "Lo siento, pero para eso no tengo ninguna medicina. Así que aquí tiene sus 1000 dólares de vuelta (le entrega en vez de eso un billete de 10 dólares).
Doctor Lozano: "¡Pero esto son sólo 10 dólares!"
Doctor Martínez: “¡Felicitaciones! Ha recuperado su vista. Son 500 dólares".

Moraleja de la historia: No porque seas joven significa que podrás engañar a un viejito.

El chairo

Chairo no es un insulto, es un segmento mercadológico claramente identificable.

Como característica común tiene un gran deseo de afiliación, baja autoestima y no se responsabiliza de su actual situación debido a que "otros" han conspirado para estar como está.

Requiere de un líder que lo guíe y lo lleve a un estado de bienestar, aunque este sea utópico o lo vuelva aún más dependiente e irresponsable de su situación. Vive en situación de crisis real, aunque la mayor parte es imaginaria.

Cree profundamente en la teoría de la conspiración y se siente vigilado por un sistema que cree entender perfectamente.

Para el chairo, todo está mal y es necesario cambiarlo, pero no por él sino por quien sigue ciégamente como su líder, inmaculado e impoluto libre de cometer cualquier error, sabio y con el poder de poseer la verdad absoluta.

Hay nichos; chairo puro, intelectual, pseudointelectual, elocuente y derechairo, este último con características diferentes al resto.

Chairo puro (nicho mercadológico)

Tiene pocos estudios y se encuentra por la escala inferior del Nivel Socio Economico (NSE), inmediatamente reacciona (no razona) insultando a todo aquel que piense diferente a él o a su amado líder a quien defiende como si de eso dependiera su vida, mostrando fidelidad y repartiendo insultos a diestra y siniestra con algunas de las consignas prefabricadas por su líder.

No puede razonarse con ellos, solo responden con insultos y piensan que por pensar diferente a él, eres en automático su enemigo y que también de manera automática estás en favor del sistema.

Se reconocen por su mala ortografía, pocos seguidores en Twitter, pero sobre todo por el abuso de las palabras; vendido, traidor, peñabot, toma tu torta y tu frutsi, traidor a la patria, fascista, faccioso, mafia del poder, minoría rapaz, entre otros.

Chairo intelectual (nicho mercadológico)

Pertenece a un grupo privilegido por el sistema o por la sociedad, algunos egresados de la UNAM e incluso todavía laborando en ella, tienen buena ortografía y gran elocuencia.

Otro grupo importante dentro de este nicho es de los actores, escritores y uno que otro director de cine uno con mas o menos éxito que otros. También en este grupo se pueden encontrar algunos (muy pocos) políticos.

Son el grupo aspiracional al que los chairos puros desean pertenecer y que gozan de la total, absoluta y ciega admiración de estos.

Pertenecen al nivel medio superior del NSE y gozan de estabilidad y bienestar económico. Saben expresarse fluidamente tanto por escrito como verbalmente y se miran a sí mismos como disruptivos y consejeros y guías de su lider. Usa efectivamente el insulto cortés y muy rara vez la grosería abierta y directa.

Gozan de un gran número de seguidores en Twitter y sus palabras e ideas son copiadas totalmente por el siguiente segmento; el chairo pseudointelectual.

Chairo pseudointelectual (nicho mercadológico)

Es la copia fiel del chairo intelectual, sin tener necesariamente el mismo NSE e intelecto, pero al pasar repitiendo las frases siente pertenencia a este selecto grupo.

Este nicho se reconoce, por no tener la fama de los chairos intelectuales, ni el número de seguidores, pero al usar el mismo tipo de expresiones sienten que también son intelectuales. Sin embargo su inconsciente los traiciona y terminan insultando o diciendo groserías pero en menor proporción que el chairo puro.

Chairo elocuente (nicho mercadológico)

Este tipo de chairo habla bien y escribe sin faltas de ortografía, mantiene una violencia pasiva y trata de parecer razonable e inteligente (incluso más de a quien confronta) pero en su interior es radical y no se siente chairo.

Pertenece a un NSE medio, puede tener estudios de licenciatura incluso.

Derechairo (nicho mercadológico)

Este grupo es consecuencia de los anteriores, ya que al expresar su opinión abierta en redes sociales, se ven inmediatamente atacados por los nichos anteriores y esto los ha convertido en opositores reaccionarios, donde muchas veces llevan la contra por pura diversión (aunque no falta quien se engancha) y como diría el español, "solo por joder"

Pertenecen usualmente al NSE medio superior, con buena educación, cultura y ante los ojos de los otros chairos, se han visto beneficiados por el sistema y por eso son atacables según los estándares de estos. Saben en su mayoría expresarse tanto verbalmente como por escrito, sin embargo los hay casi tan salvajes como los chairos puros pero en el sentido opuesto.

Se puede razonar con ellos y contraargumentar sin problema, a menos que seas chairo, porque entonces harán uso de la total cerrazón solo por el privilegio de hacer burla y escarnio de estos.

No insultan ni son majaderos o groseros, en su mayoría, esto desconcierta al chairo que lo lleva a perder la razón (más que de costumbre) y no saber como defender su postura, debido a tanta tontería que dicen para agredir que terminan siendo envueltos en la elocuencia del derechairo.

Interesantes datos sobre CDMX

Sabes que la Ciudad de México es:

1. Ciertamente una de las mas grandes del mundo... pero que tan grande es?

2. Es la octava ciudad más rica del mundo. Su fue estimado en 2011 en $411 mil millones de dólares. Su crecimiento económico es uno de los más altos del mundo y su economía se duplicará para el año 2020, poniéndola en séptimo lugar después de Tokio, Nueva York, Los Ángeles , Chicago, París y Londres. Más del 20% de la economía mexicana se concentra aquí. Por lo tanto, es uno de los principales centros financieros y culturales no sólo de América sino del mundo.

3. Hay por lo menos ocho importantes zonas arqueológicas en la Ciudad de México y alrededores: Cuicuilco, Santa Cruz Acalpixca (en Xochimilco) , el Templo Mayor (en el Zócalo), Tlatelolco, Santa Cecilia, Tenayuca, Teotihuacan y Acozac.

4. Es la segunda ciudad más poblada del mundo, justo después de Tokio, con más de 20 millones de personas. Su población y la economía son más grandes que las de más de cien países en el mundo y tiene más o menos la misma cantidad de habitantes de toda la región de América Central.

5. La UNAM es la universidad más grande del mundo y el proyecto cultural más importante de México. Cuenta con tres orquestas, cines, teatros, un equipo de futbol, campus en Francia, EU y Canadá, y más de 30 museos en México. En sus 170 hectáreas de construcción se pueden encontrar murales de Siqueiros, dos estaciones de bomberos, un canal de televisión , 300 mil estudiantes y considerada entre las mejores universidades del mundo.

6. La UNESCO ha declarado el Centro Histórico como patrimonio  Cultural de la Humanidad, junto con Xochimilco, la UNAM y la casa Luis Barragán.

7. La ciudad de México cuenta con la mayor cantidad de palacios en el continente, ya que fue la capital de la Nueva España y el centro financiero de América durante tres siglos.

8. La plaza central de la ciudad, conocida comúnmente como Zócalo, es la segunda más grande del mundo y la primera entre los países de habla hispana. Alcanzó su aspecto actual en 1958 y desde entonces se ha mantenido como 46,800 metros cuadrados de plaza.

9. El Castillo de Chapultepec es el único castillo real en el continente, ya que fue el hogar de los españoles virreyes y el emperador de México, Maximiliano de Habsburgo.

10. Cuenta con la mayor cantidad de museos en América y la segunda cantidad más grande en el mundo, después de Londres. Cuenta con 151 museos reconocidos oficialmente y más de 200 que no tienen reconocimiento oficial, pero que no pueden dejar de ser considerados. Cuenta con más museos que Madrid, Nueva York o París.

11. Casi 13 millones de personas visitaron  la hoy CDMX en el año 2013; 10.3 millones de turistas nacionales y 2.4 millones de los internacionales.

12. Sistema de Transporte Colectivo (metro) es el más grande de América Latina, con 12 líneas a lo largo de 226 km. 195 estaciones y 7 millones de personas que lo usan todos los días.

13. En 2013, la ciudad de México ganó un premio en los Premios de Liderazgo del Clima de la ciudad por su liderazgo mundial en las políticas públicas destinadas a mejorar la calidad del aire. Se incluyó en la lista de las 10 ciudades con mejor desarrollo sustentable.

14. El bosque de Chapultepeces el parque urbano más grande de América Latina. Es dos veces mayor que el Central Park de Nueva York.

15. La Ciudad de México tiene la plaza de toros más grande del mundo que puede albergar 41.000 personas y que también alberga conciertos y giras , incluso de motocross.

16. La calle más antigua de América se encuentra en la Ciudad de México. Fue construida alrededor de 1377-1389 por un emperador azteca y hoy tiene cinco nombres diferentes: Tacuba, Avenida Hidalgo, Puente de Alvarado, Ribera de San Cosme y calzada México-Tacuba .

17. La Villa de Guadalupe es el segundo santuario católico más visitado del mundo (después del Vaticano), con 14 millones de visitantes al año.

18. La Alameda Central es el primer parque urbano del continente.

19. La ciudad de México fue sede de dos Copas del Mundo (1970 y 1986), y los Juegos Olímpicos de 1968.

Sabías esto?

Advertencia:

Este Blog no tiene fines de lucro, ni propósitos comerciales, el único interés es compartir los gustos y las preferencias de su autor, con personas afines.