Bien ser - Bien hacer - Bien estar - Bien tener

Estos pasos son:

1. El bien ser.

2. El bien hacer.

3. El bien estar.

4. Y el bien tener.

El “bien ser”:

Honesto, puntual y disciplinado. Por ejemplo: aquí están cerca de 600 personas. Si el conferencista llega 10 minutos tarde, estamos perdiendo 6,000 minutos en esta nación. Por eso no se puede jugar con el tiempo y menos con el tiempo de otras personas.

El principio fundamental del respeto: Si no es tuyo deber ser de alguien. Si esta pluma te la encontraste en un escritorio debe ser de alguien, entonces devuélvela. Si te encuentras un reloj o un anillo y no es tuyo, debe ser de alguien; si te encuentras una cartera tirada en la calle y no es tuya, debe ser de alguien y si te encuentras en una fiesta una señora y no es tuya debe ser de alguien.

Les voy a comentar cómo conseguí a mi gente. Compraba yo el periódico que venden los muchachos en la tarde. Les daba yo $100 pesos y me tenían que regresar $99.20. Muchos no me lo regresaban, pero los que lo hicieron son los que actualmente tiene un porvenir; son ellos los actuales ejecutivos y directores de mi empresa; por eso yo tengo tanta fe en este país porque la gente con la que trabajo sabe trabajar en equipo.

El “bien hacer”:

Haz las cosas bien; si vas a nadar hazlo bien; si vas a estudiar hazlo bien. Las gentes que son un “bien ser” y dan a la familia y a su escuela más de lo que recibieron, llegarán al tercer paso:

El “bien estar”:

Y quienes siguen estos tres pasos en este orden, tarde o temprano llegaran a lograr un “bien tener”.

El "bien tener":

Actitud ante la naturaleza: En cada acto importante de la vida, planta un árbol: cuando se casen planten un árbol, cuando nazca un hijo planta un árbol, cuando entres a la primaria planta un árbol, antes de cualquier evento realmente importante, planten un árbol. Si tu padre y tu mamá plantaron un árbol cuando naciste, a ese árbol que tiene ahora unos 20 años, a ese árbol lo quieres, porque significa mucho para ti. Pero si aquel árbol lo siembra el gobierno, me importa un comino y es el mismo. Es por eso importante que cada quien hagamos nuestras propias cosas, para que las amemos. Por eso la juventud tiene que ser emprendedora. Nos quejamos de la contaminación, de la erosión de la República, pero si cada quien plantara un árbol en cada momento importante de su vida, México sería otro.

La religión: En un programa de televisión al que me invitó Ricardo Rocha, yo fungía de traductor y Ricardo preguntó, ¿Cuál es la diferencia entre los trabajadores japoneses y los mexicanos? Después que los japoneses terminaron de cuchichear, se levantó el jefe y les dijo. “Hemos visitado muchas empresas mexicanas y creemos que el trabajador mexicano es mucho más hábil, pero el día de hoy acabamos de estar en la villa y nos hemos dado cuenta por qué las relaciones entre los obreros y la empresa son tan diferentes. Lo que vivimos en la Villa, es que los dos pueblos son iguales: les gustan las peregrinaciones, las tamboras, los amuletos, los cohetes, etc; pero ustedes van a los templos a pedir y a esperar, y en el Sintoísmo nosotros vamos a ofrecer. Por eso, nos hemos dado cuenta que los sindicatos mexicanos presentan pliego de peticiones y los sindicatos japoneses presentan pliego de ofrecimientos; pequeñas pero grandes diferencias.

El pliego de ofrecimiento, ¿A qué me refiero con esto? Si fabricamos 1000 Toyotas, ofrecemos el año entrante fabricar 1200; ¿Qué ofrece la empresa? Tenemos 5% de errores en la producción, ofrecemos reducir al 3 %; y en base a esos ofrecimientos, las empresas japonesas han logrado un error “0″, “Calidad total” y “Just in time” o “Justo a tiempo”. Con pliego de peticiones no es posible. Piden más días no laborables, más vacaciones, más aguinaldo, que mi cumpleaños me lo paguen triple.

Actitud ante la vida misma: El elefante del circo Atayde ¿Por qué no se escapa siendo un elefante?, ¿Por qué nos es libre como los otros elefantes? Porque le pasa lo que a muchos de nosotros nos pasó cuando estábamos pequeños. A ese elefantito de pequeño lo tenían atado con una cuerda de la patita y el quería ser libre y jalaba y jalaba, quería ser libre. Pero se lastimó la piernita, le sangró y ya después le salió un callo y no sólo en la manita, sino también en la cabeza, de que “yo no puedo“, y ya no puede. Así hay muchos jóvenes que llegan a tener 20 años, que ya son adultos y “ya no pueden” ¿Por qué desgraciadamente no pueden? Porque desde chiquitos estuvieron escuchando todos los días: Eres un bruto, eres la vergüenza de la familia, eres un malcriado, siempre te reprueban. Entonces, ese joven llega a ser grande y como el elefante, a determinada hora sale a trabajar, da las vueltas que tiene que dar, ni una más ni una menos, mueve la trompita, termina y se lo llevan a la paja y alguien le trae de comer. Así son muchos empleados que nada mas hacen lo esencial.

Quiero terminar con un cuento que me contó mi padre; dice así: ” Había un bosque en el que vivían muchos animalitos. De repente este bosque se empieza a incendiar y todos los animalitos empiezan a huir. Sólo hay un gorrioncito que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer una gotita de agua, tratando de apagar el incendio. Va al río moja a sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y una o dos gotitas de agua deja caer, tratando de apagar el incendio. Pasa un elefante y le grita al gorrioncito: ¡No seas tonto!, ¡Huye como todos! ¿No ves que te vas a achicharrar? El gorrioncito se voltea y le dice ¡No! Este bosque me ha dado todo, familia, felicidad, todo y le tengo tanta lealtad que no importa que muera pero yo voy a tratar de salvar este bosque. Va al río, moja sus alitas y revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas de agua. Ante esta actitud los dioses se compadecen de él y dejan caer una gran tormenta y el incendio se apaga. Este bosque vuelve a reverdecer y a florecer y todos los animalitos regresan y vuelven a ser felices, más felices de lo que eran.

Jóvenes, yo comparo este bosque con mi México, tal vez estemos en un gran incendio, en una gran crisis, política, social, económica y moral, pero yo les pido a ustedes que todos los días, dejemos caer una o dos gotitas de sudor y de trabajo. Si así lo hacen, México se los agradecerá y Dios los bendecirá.

Fuente: Carlos Kasuga Osaka (Director de Yakult)

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